Mis primeros diez años viví en un pueblito, llamado Jojutla, del Estado de Morelos. Asistía a un kínder público, no recuerdo el nombre, pero era el único. Cantábamos varias canciones, pero me gustaban ¨El Chorrito¨ y ¨La Patita¨ de Gabilondo Soler, seguro se las cantaba a mi muñeca de trapo, que mi abuelita Margarita me hizo con mucho cariño. Recuerdo también que escuchaba la radio, en casa de una amiguita, yo tendría unos 8 años y ella 10 u 11, mientras me enseñaba a tejer con agujas. Escuchábamos la XEW ¨La Hora de Ellas¨y la XEQ.
Después nos fuimos a vivir a Cuernavaca, por dos razones: la primera, la muerte de un hermanito menor; la segunda, por la pérdida de un terreno en litigio que había iniciado mi papá. Mi adolescencia la viví tanto en Cuernavaca, como en la Ciudad de México.
La música y canciones que me impactaron mucho y que bailé fueron de Glenn Miller, en su segundo resurgimiento .pero recuerdo y se me salen las lágrimas todavía con ¨Noche y Día¨, y ¨Volver a Empezar¨ de Cole Porter, además ¨El Amor es una Cosa Esplendorosa¨, por la película ¨Angustia de un Querer¨. Conviví con muchos familiares más o menos de mi edad y otros jóvenes que pertenecíamos a la Iglesia Episcopal, ahora Anglicana, y todos los domingos íbamos a bailar a una finca ubicada en la Calz. México Tacuba, donde vivía una familia conocida.
En 1965, cuando ya trabajaba, tuve la oportunidad de conocer al Ing. Alvaro Carrillo y al Prof. Alavés, autores respectivamente de ¨Sabor a Mí¨ y¨ Canción Mixteca¨, que me llegan al alma. Pues dichos personajes originarios de Oaxaca visitaban al Oficial Mayor de donde yo trabajaba, y que también era oaxaqueño.
Obviamente en mi repertorio no podía faltar Frank Sinatra con ¨Extraños en la Noche¨ y ¨A mi Manera¨ . Por cierto que mi celular suena con la primera.