Son terribles las obsesiones porque necesita uno controlar la mente para poder tomar las cosas con calma. Muchas de las veces ni siquiera son personales.

Las propias son mantener limpia la casa, los horarios de comida de mis perritos. Pagar y cubrir a tiempo mis compromisos

Los diversos trámites en la Delegación, que por cierto no resuelven, muy amables, pero hasta ahí. Recientemente escribió una periodista que la de Tlalpan es “una luz” entre los demás delegados, así que cómo estarán los demás.

También estoy obsesionada porque se resuelva la escrituración de un predio con 37 familias, que me pidieron les ayudara y que presenta un problema de origen. He recorrido 7 u 8 notarías  y la DGRT (Dirección General de Regularización Territorial) sin éxito.  No quiero morirme sin que se termine esto.

A mi nieto lo acoso sutilmente para que termine su trámite de tesis.

Lo que me han dicho algunas personas es que cada quien arregle su problema y que ya viva en paz.

¿Será esta la solución?

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