Se dice que es imposible vivir sin una filosofía de vida, es decir, sin objetivos ni disciplina. Una filosofía de vida es un compromiso de principios, creencias y valores, que nos ayuda a dirigir nuestra vida si la ponemos en práctica.
Existen varias definiciones de la filosofía: la antigua, la moral, la oriental, la metafísica, la contemporánea y la legal.
La Solidaridad como un valor: Está orientada a la satisfacción de las necesidades de los otros y no a los propios, lo cual expresa el apoyo a una causa ajena.
Comunidad: un grupo de personas que se unen cuando tienen lazos culturales y sociales semejantes.
El Derecho: Las leyes, resoluciones y los reglamentos creados por el Estado, suelen ser de carácter permanente y obligatorio para garantizar la convivencia social y la resolución de conflictos.
La filosofía de vida también es aceptar nuevas posibilidades del pensamiento que puedan enriquecernos como personas; pero si, por el contrario, ésta es estática o poco dada a las innovaciones puede convertirse en dogmática.
La filosofía de mi vida se cimentó, en parte, cuando tuve cierta conciencia de la interdependencia con mis semejantes; es decir, cuando te das cuenta de que no estás solo, que todos dependemos de otros, y tenemos conexión con otras personas. Es a partir de cuando sientes que estás en una comunidad que puedes dejar de sentirte solo y ayudar a otros que luchan por cosas semejantes.