He tenido la oportunidad de viajar, lo cual me ha causado mucha alegría, pues me ha permitido conocer lugares que sólo en las películas y en la lectura de libros conocía. Con este trabajo tuve que recurrir a mi archivo de fotos, sobre todo me llevó tiempo tratar de recordar, porque al paso de los años, se va olvidando.
Estados Unidos
La primera vez que fui a Estados Unidos mi hija vivía en Tijuana (1984) me dijo que sacara mi pasaporte y visa por si íbamos del otro lado, así lo hice. Conocí Disneylandia, San Diego, Sea World y Los Ángeles. En 1995 una hermana y su hijo se fueron a radicar a Texas (su esposo murió en la guerra de Vietnam) y los hemos visitado varias veces tanto mi madre, mi hermana Dora, mi hija Leslíe y mi nieto Alejandro. En una de esas ocasiones fuimos al Álamo, ubicado en San Antonio, donde los gringos perdieron frente al ejército mexicano, aún se conserva el árbol que le dio nombre. Es un lugar bonito, a la orilla de un río con varios restaurantes. Nos la hemos pasado muy bien.
Al principio vivían en El Paso, después en Austin, donde residen actualmente. En una ocasión fuimos a una reserva en Nuevo México de los pobladores originarios de Estados Unidos, aquellos que le ofrecieron de comer a los extranjeros un 25 de noviembre, “Día de Acción de Gracias”. Bailan y venden productos hechos por ellos mismos. La mayoría de las veces hemos ido para pasar la Navidad juntos, a descansar, a comer y a hacer compras. Es inevitable el consumismo.
Nicaragua
En 1987, en Managua, Nicaragua, fuimos invitados a nivel nacional a un Encuentro del Frente Continental de Organizaciones Comunales, ya que estábamos inmersos en la reconstrucción de los sismos de 1985. Conocimos al Comandante Cuadra y a Daniel Ortega, acababan de ganar la Revolución y éste último era Presidente. Hacían unas juntas al aire libre llamadas “De cara al Pueblo” donde exponía la gente sus problemas. En la Casa que fue de Somoza estuvimos hospedados alrededor de 60 mexicanos, ahí estuve con mi hija Leslíe. Se trataba de estar unidos, ya que tenemos el mismo idioma y problemas semejantes.
Platicamos de cerca con la población que en ese momento se sentía libre, pero con muy pocos recursos para salir adelante. Por cierto, algunos de los que fueron con nosotros después se convirtieron en funcionarios o presidentes de algún partido político.
Cuba
En Cuba estuvimos hospedados en un hotel junto con otros mexicanos del Movimiento Urbano Popular de la Ciudad de México. Nos llevaron a un recorrido en el que conocimos la Universidad gratuita a la que todos tenían derecho y cabida, y al Palacio Nacional; no había un solo anuncio en las azoteas, no había puestos en la calle y tampoco nadie pedía limosna. Había muchos ranchos ganaderos, comimos en uno de ellos. En las reuniones se tenían mesas de trabajo de diferentes temas y al final una resolución que cumplir.
Europa, la primera vez
En mi primer viaje a Europa mi hija estaba tomando un curso en Holanda. Yo tenía unos ahorros para hacerle la barda a un terreno que había comprado en 1981, en San Andrés Totoltepec, Delegación Tlalpan, pero me convenció de que nos encontráramos en Luxemburgo. Nos encontramos ahí e iniciamos un recorrido en julio de 1985. Es un lugar hermoso, muchos jardines y hermosos edificios, de ahí nos fuimos en tren a París Francia.
Estando en París, conocimos el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel, Los Campos Elíseos, el río Sena, la catedral de Notre-Dame, donde se encuentra una imagen de La Virgen de Guadalupe –donada por México–; también fuimos al Molino Rojo y a la Basílica de Montmartre. Me tomé una foto en la puerta de la casa de Balzac y conocí el museo de Louvre, es grandísimo; cuenta con antigüedades griegas, romanas y orientales de Mesopotamia y Babilonia, junto con hermosas pinturas de Leonardo de Vinci, Rembrandt, Goya, El Greco, Botticelli, Giotto, Eugéne Delacroix y muchísimos más, además de varias esculturas y diversas artesanías. Posteriormente volví a esta ciudad con mi hermana Dora.
Después de París nos fuimos a España. En Barcelona conocimos la Fuente de Canaletas, ubicada en las Ramblas, hay una llave de la cual –dicen– si tomas agua volverás. También fuimos al Barrio Gótico, donde hay una enorme y hermosa iglesia: “La Sagrada Familia”, que al parecer tiene más de 100 años en construcción. En Madrid había una Convención relacionada con la IV Internacional a la que asistí y estuvimos en la casa de un dirigente trotskista. Posteriormente (en el año 2000), cuando mi hija y mi nieto se fueron a vivir a Granada, para hacer un doctorado, fuimos mi madre y mi hermana. Fuimos al Museo del Prado, La Fuente de Cibeles (en la Colonia Roma, en la Ciudad de México, hay una réplica) a un costado de un enorme edificio blanco: el Palacio de Comunicaciones. También conocimos un jardín que perteneció a una princesa, creo que María Luisa. Hicimos el viaje rumbo a Granada en coche y pasamos a Toledo, donde desayunamos y conocimos el lugar, donde por cierto vivió El Greco, obviamente me tomé una foto en la puerta de la que fue su casa, que ahora se convirtió en museo.

Mis días en Andalucía
La primera vez que fuimos a Granada mi hija y yo conocimos la famosa Alhambra, una monumental construcción árabe, así como la catedral donde están los restos de los Reyes Católicos. En ese entonces había muchos gitanos que a fuerza te querían leer el futuro y si no querías te echaban –según ellos– la mala suerte. Yo desde chica les tenía mucho miedo, porque cuando iban los circos a mi pueblo salían a las calles y nuestras familias nos decían que si nos portábamos mal nos llevarían los gitanos.
Ya con mi hija y nieto establecidos en Granada conocí la Universidad, El Albaycin, un barrio antiguo lleno de restaurantes con un camino muy angosto, al lado corre un río. El Patio de los Arrayanes, en la Alhambra, tiene una gran fuente rectangular al centro, todo está construido por los árabes. También conocimos la casa, ahora Museo, del poeta García Lorca. La ciudad tiene vistas a unas grandes montañas cubiertas de nieve, es un lugar llamado Sierra Nevada, donde filmaron algunas escenas de la película Dr. Zhivago.
En la Navidad del año 2002 fuimos al centro de la ciudad, hubo muchos fuegos artificiales de diferentes formas. Había mucha gente disfrutando, estuvo muy bonito. En una plaza pública de esta ciudad está una estatua de Agustín Lara, seguramente es por la Canción “Granada”. Nos tomamos una foto.
Como mis visitas eran muy largas, tenía tiempo para caminar con mi nieto unas cuadras a donde pasaba el camión que lo llevaba a la escuela, fuera de la ciudad. Era una escuela activa en un terreno enorme, con mucho espacio para canchas, comedor, aulas y un salón de actos, donde me tocó ver una pastorela en la que salió mi nieto con un disfraz tipo árabe. Mi hija y mi nieto vivían en un edificio cercano al centro, el cual contaba con una alberca para los tiempos de calor.
Andalucía está situada en el sur de la Península Ibérica, bañada por el mar Mediterráneo y por el Océano Atlántico y comprende 8 provincias: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. En Sevilla hay un moderno y enorme puente, así como la famosa “Plaza de España”, una enorme construcción en forma de medio círculo sobre un lago donde hay paseos en lancha; cuenta con tres puentes de azulejo azul para entrar a los edificios que la rodean, como la Catedral y otro edificio llamado “La Giralda”, todo muy hermoso. El Alcázar, una construcción de los árabes, con muchos arcos y azulejos. Visitamos reales Alcázares, murallas, la Torre del Oro y el Río Guadalquivir… dicen que aquí descargaban el oro los piratas. En este Río subimos a un barco de paseo. La primera vez sólo estuve con mi hija, todavía no nacía Alex, hablo de 1985 y después 2002. En Córdoba conocimos la famosa mezquita, con arcos en forma de herradura en color dorado y azul. Los ocho siglos de ocupación musulmana en la península dejaron otro sustrato en la cultura andaluza.
Marruecos
Marruecos: Llegamos a Tánger en Barco, el mar, la hermosa arquitectura árabe, los mesones para caballos y burros. Había unas cajas adornadas, donde transportaban a las novias rumbo a las mezquitas para que no fueran vistas. Su vestimenta se basa en túnicas tanto para hombres como para mujeres, ellas llevan el rostro cubierto.
Estuvimos en un hotel junto a la playa, con una vista maravillosa. Hay un gran edificio, altísimo y con enormes puertas de madera bellamente talladas. Había una zona de mercado donde venden desde animales, hasta verduras. Mi hija se compró una túnica. La ciudad tiene enormes puertas que forman hermosos arcos, las calles son en su mayoría angostas y con mucha pendiente, lo que permite ver los nuevos edificios, que contrastan con los antiguos.
En el desierto rentan camellos, mi hija se subió a uno. A determinadas horas hay rezos en las mezquitas, a las cuales entran sin zapatos. En Marrakech hacen un festival con vestimentas muy coloridas y mascadas en la cabeza con brillantes monedas colgando de ellas. Esto fue en 1985.

Europa con mi hermana Dora
En Alemania (2001) hice un viaje en crucero por el río Rhin con mi hermana Dora. Frankfurt tiene una arquitectura impresionante, hay un reloj en el que a determinada hora giran varias figuras que bailan con música. En Núremberg está un museo con los nombres de muchas personas que murieron en el Holocausto, es muy triste. Ahí, en un café, nos abordaron unas personas para platicar con nosotras sobre lo que pensábamos del país. Hicimos amistad con una familia (madre e hijo mayor) que viajaban de Argentina. La señora se sintió mal una noche, por lo que los acompañamos al hospital, ahí si me dio miedo, estaba muy solo y oscuro, me recordaba a los lugares de las películas de los tiempos de la guerra, se me imaginaba que iban a salir soldados.
República Checa: Hermosos relojes incrustados en bellos edificios, se ven los techos de las casas color rojo, sin anuncios. En una plaza nos tocó ver y escuchar a un joven guitarrista que tocaba y cantaba “Imagina” de John Lennon, casi lloramos. Me tomé una foto en la puerta de la casa de Kafka, en Praga, es impresionante esta ciudad: un círculo partido en cuatro partes, con un espacio al centro y las salidas que terminan en puertas. Muchas ciudades de los países europeos están amuralladas y circundadas por ríos. Aquí los jóvenes jugaron un papel muy importante en la construcción de la democracia, que trascendió en muchos países en el año 1968.
En Viena, Austria, existen enormes, impresionantes y hermosos edificios que fungen como oficinas gubernamentales, y que se encuentran circundados por jardines. Es una ciudad repleta de teatros y conciertos clásicos que resaltan por la vestimenta antigua; compramos boleto y entramos a alguno. El lago y los bosques que se mencionan en el vals El Danubio Azul, de Johann Strauss, han desaparecido casi por completo, aun así nos llevaron a una cena por ese rumbo.
En Hungría visitamos monumentales iglesias y museos, nos dieron una cena con espectáculo donde te sirven la bebida directo a la boca a unos 30 o 40 cm de distancia, sin que se te caiga. Disfrutamos de la visita panorámica en Budapest, es una ciudad dividida por un gran río que cuenta con un puente de aproximadamente 800 metros, de un lado tiene una espectacular iglesia y del otro lado un impresionante edificio de casi 500 metros de largo que cuenta con una cúpula roja hermosísima. Hay un área en la que se encuentran tres torres con cúpulas blancas y con muchas ventanas tipo arco, como las que imita el famoso castillo de Disney. También vimos otro gran edificio con cúpula y techos azules, extraordinario. Cerca de un teatro, donde dan conciertos con ropa de los siglos XIV o XV, está una columna cuatro veces más grande que la del Hemiciclo a Juárez, la cual tiene un obelisco en medio y al final la figura de un ángel.

Egipto
A Egipto fuimos mi nieto Alejandro y yo en el 2003, tomamos un barco sobre el río Nilo. Conocimos ese precioso país repleto de tanta historia: Conocimos pirámides y ciudades semidestruidas decoradas con bellas pinturas. Visitamos Abu Simbel: las grandes estatuas que fueron movidas en los sesenta por estar muy cerca del Río Nilo; el Valle de los Reyes, donde existen tumbas de grandes personajes de la antigüedad como Tutankamon, y Giza con sus tres pirámides y la famosa Esfinge. Allí, a un lado, está una construcción que alberga una réplica del Arca de Noé.
Visitamos Lúxor –antes Tebas–, donde existe un túnel subterráneo de aproximadamente 13 km de largo al que no se puede entrar, la entrada de esta ciudad antigua tiene a los lados grandes leones y enormes columnas. En este lugar existe un obelisco donado, me parece, por EE.UU. También conocimos el impresionante Museo del Cairo, donde se encuentra el sarcófago de Ramsés II, así como varias estatuas, sarcófagos, piezas de madera y utensilios, junto con la excepcional riqueza de la documentación sobre la vida y costumbres de los habitantes del Valle del Nilo en la antigüedad, así como los tesoros de las diversas Dinastías. También se encuentra una estatua muy famosa de Cleopatra. En la ciudad está un pequeño santuario donde, dicen, oraba Moisés y que alberga una réplica de las tablas con los 10 Mandamientos que Dios le dio, las originales están en el Vaticano.
Me pareció un país muy bello con población muy pobre. La gente en su mayoría viste túnicas, las mujeres se cubren el rostro. Hay mucha población. Le compré una túnica y un turbante a mi nieto y le saqué una foto en las escaleras dentro del crucero, tenía como 12 años.
En una parada que hizo el barco en un poblado, unas personas promovían un paseo en lancha a “La Isla de los Plátanos”. Fuimos como seis personas, entre españoles y nosotros. Resultó que en cuanto nos subimos, la lancha dio la vuelta y se detuvo a pocos metros de donde salimos, ahí nos bajaron. Era una especie de bosque pequeño donde sembraban plátanos, comimos lo que había. También nos mostraron un hotel en el que había cocodrilos, que nunca vimos. Toda una tanteada.

Italia a los 75 y con mi nieto
Italia es uno de los países que me más me ha impactado. Cuando cumplí 75 años mi hija Leslíe me regaló este viaje, al que me acompañó mi nieto Alejandro, disfruté cada minuto. Conocimos Milán, Verona, San Francisco de Asís, Piza, Padua, Florencia, Venecia y Roma. En cada uno de estos lugares existen grandes historias de sus héroes –como Vittorio Emmanuel–, de sus luchas; de su arquitectura, pues toda Italia está llena de estatuas, monumentos, museos e impresionantes iglesias, así como de gente muy amable.
Llegamos a Milán, la capital económica, cerca del hotel había un tianguis local, al parecer en muchos lugares de Europa se usa este tipo de mercado. Lo primero que hicimos fue ir a comer pizza. Después nos llevaron a una plaza donde vendían infinidad de artículos de orfebrería, porcelana, ropa, vidrio, madera y relojes, compré uno muy bonito.
Estuvimos en la Torre de Piza, ahí te sacas la foto como si estuvieras deteniéndola. En Asís cuentan que el monje San Francisco, protegía a los animales, por cierto que ahí vimos a un sacerdote mexicano que viajaba con un grupo de niños. En Venecia nos subimos al clásico paseo en góndolas con música en vivo, entre las distintas piezas cantaron “Cielito Lindo”; fuimos a la Plaza de San Marcos, donde hay muchas palomas y venden flores, también al famoso Café Florian. En barco nos llevaron a una Fábrica donde hacen figuras de vidrio soplado con hermosos colores. También hay un trayecto angosto con edificios a los lados y en medio agua, cuenta con varios puentes para cruzar de un lado al otro, uno de ellos es “El Puente de los Suspiros”; no se trata de una historia de amor sino que en uno de los edificios antes había presos esperando la sentencia de muerte. Florencia me pareció la más bonita, en lo alto de la Ciudad está una réplica del David de Miguel Ángel. En Verona conocimos La Casa de Julieta, aunque dicen que este personaje nunca existió como tal, sin embargo está llena de corazones, chicles y candados que dejan como recuerdo las parejas de enamorados que visitan el lugar. En Padua hay una iglesia que alberga, en un mausoleo subterraneo, los restos de San Antonio de Padua.
Roma es la más impresionante, en una glorieta está el monumento a Garibaldi, montado a caballo en una estatua; el Coliseo –semidestruido– enorme, afuera hay personas con vestimentas de la época de los gladiadores para que te tomes una foto; El Arco de Constantino, la Basílica de San Pablo cuyo techo está ataviado con pinturas; la escultura de “la Piedad” de Miguel Ángel en la Basílica de San Pedro; El Foro Romano, enorme, pero muy destruido; El Panteón y la obligada visita al Vaticano, donde tuvimos suerte de pasar inmediatamente, porque hay una fila de cientos de personas, estuvimos a punto de ver al Papa. El Museo del Vaticano es grandísimo, corredores y corredores donde se exhibe arte de diferentes pintores y escultores. La Capilla Sixtina es algo increíble e impactante, hasta le duele a uno el cuello de ver hacia los techos y paredes hermosamente pintadas por Miguel Ángel. También hay un enorme Monumento al Soldado Desconocido.
He visto muchas películas filmadas en Italia, así que La Plaza de España me trajo muchos recuerdos de mi adolescencia. En ese lugar hay una fuente donada por el gobierno español, ahí filmaron una película llamada “La Princesa que quería vivir”, en la cual unos jóvenes, interpretados por Gregory Peck y Audrey Hepburn, viajan en una moto y se enamoran. También recordé otra cinta llamada “Tres Monedas en la Fuente”, ambientada en la Fuente de Trevi y en la cual canta Frank Sinatra. Lloré de emoción. Visitamos como tres veces esta Fuente en la que tiras monedas de espaldas mientras pides un deseo.
Al final, por cansancio, no fuimos a Capri, ahora me arrepiento. Tal vez hubiéramos conocido Vigata, veo un programa llamado “El Comisario Montalbano” que se desarrolla en esa Ciudad.
Recorrer México
En 1985 estuve de campaña política y conocí también varios Estados de la República Mexicana, ya que fui candidata a la secretaría general del sindicato de la Secretaría de la Reforma Agraria, por la Corriente Democrática Sindical.
En 1996 estuve en Chiapas, en territorio Zapatista, en esa época fui promotora del FZLN y estuve a pocos centímetros del SubComandante Marcos, le regalé un libro que le mandó mi hijo Hugo.
En plan de vacaciones he viajado, con mi familia a Acapulco, Ixtapa Zihuatanejo, Manzanillo, Veracruz, Oaxaca, Puerto Vallarta, Ejutla, Morelos, Tijuana, La Paz y Los Cabos. En Cabo San Lucas nos quedamos en el hotel Calinda Beach, tenía una vista panorámica, contaba con jacuzzi al aire libre y a veces se veían las ballenas pasar a la distancia. Nos tocó ver una. De ahí nos llevaron a un pequeño poblado donde dijeron que nos recogerían como a las 5 de la tarde, tomamos un viaje en barco. Ya eran las 8 de la noche y hacía frio, los bares empezaban a abrir, y nada que llegaran por nosotros, entramos al Burger King para comer algo, mi nieto tenía como 8 años, había aire acondicionado e íbamos muy ligeros de ropa, nos moríamos de frio. Finalmente llegó el que fungía como administrador, se disculpó y nos puso en un coche que nos llevó al hotel.
También fuimos en 2010 a Yucatán, Campeche y Quintana Roo. En Chetumal mi hija rentó un auto y recorrimos estos Estados, todo el sureste es muy hermoso: mucha vegetación, en todos los lugares teníamos reservación para dos habitaciones. Recuerdo que en Valladolid mi hija se enfermó del estómago, tuvimos que ir a un hospital. Conocimos las ruinas de Chichen Itza, maravillosas; en Campeche fuimos a la selva de Calakmul, recuerdo que había muchos changos y serpientes en los árboles y una pirámide desde la que se ve Belice, bueno los que subieron fueron Alex y Leslíe, yo ni en sueños. Se tenía un horario de salida, pero mi nieto había comprado un regalito y lo paró quién sabe dónde por lo que se regresó, como tardaba empecé a caminar para encontrarlo, pero el lugar ya estaba muy solo y solamente se escuchaba el ruido de los changos, muy angustiante todo. Finalmente apareció para salir de ahí, pero se nos hizo de noche en el camino, así que entre los árboles, sin luces –únicamente las del coche– llegamos a la carretera. Después estuvimos en la frontera con Belice, pero no cruzamos. En Quintana Roo, fuimos a la playa de Majahual, había un conjunto de casas y rentamos una. Cerca no había restaurantes, teníamos que hacer nuestra comida, todo esto sobre la playa, donde la arena es blanca; había muchos pelícanos, fueron días muy maravillosos. Regresamos a Chetumal una noche antes de abordar el avión, que salía al siguiente día muy temprano, pero para nuestra sorpresa no respetaron nuestra reservación y todo estaba ocupado, recorrimos toda la ciudad y lo mismo: agotado. Cenamos por ahí y nos fuimos a dormir al coche, cerca del mar, cosa que ni de joven hice. Me dejaron la parte de atrás para estar más cómoda y ellos se sentaron adelante. En la mañana nos fuimos a un Sanborns, desayunamos y finalmente tomamos el avión de regreso a la Ciudad de México.
Creo ser muy afortunada.