En mis tiempos era mal visto juntarse, debía uno casarse. Dejé plantado a un joven, ya con vestido blanco. Caro lo pagué, pues me casé con un hombre súper celoso, era egresado de la normal rural de Tenancingo y estudiaba Derecho en CU. Tuvimos dos hijos. En dos ocasiones me pegó. Nos separamos, pero me asediaba mucho, iba a la salida de mi trabajo. Posteriormente murió en un accidente.
Mi vida la he manejado más o menos con altas y bajas, pero al menos nadie me está vigilando. Dentro de mis posibilidades, y con ayuda de mi familia, eduqué desde muy pequeños a mis hijos. Nunca conté con él económicamente. Ahora ella tiene un doctorado y él una licenciatura. Ella tiene una casa al lado mío. Salí adelante. La necesidad me ha hecho independiente, vivo feliz. Los fines de semana me visitan mis hijos y a veces mi adorado nieto.