Casi hacía 10 años que a la mujer se le había concedido el voto, cuando ocurrió la Masacre de Tlatelolco, fue una lucha larga y dolorosa en muchos países. La mayoría de las mujeres no seguían estudiando, porque se pensaba que ellas iban a ser madres y normalmente se quedarían en casa mientras el hombre trabajaría para llevar el sustento a los hogares. Lo que al mismo tiempo pasaba era que muchas tenían que soportar humillaciones y mal trato de parte de su pareja, debido a la dependencia económica.
En ese entonces era “mal visto” que las mujeres no tuvieran novio, vivieran solas o fueran madres solteras. Existían muchos prejuicios, aun cuando ellas dejaran al marido la gente las veía como las abandonadas. Incluso la propia familia decía: “te casaste, ahora te aguantas”.
En los trabajos, existía también una discriminación hacia las mujeres, entrabas a trabajar y te ponían ante la máquina de escribir; en cambio a los hombres les daban otro tipo de trabajo y, sobre todo, con mejor salario. Esto último no se ha erradicado por completo.
Algo que trajo este tiempo fue la aparición del feminismo en México, que ha sido también una larga lucha. La mayoría de las mujeres tienen ahora otro estatus de educación y cultura, que antes no era tan fácil obtener.
Moraleja: “Si quieres cambiar, tienes que luchar”.