Creo que es una continuación de muchos valores que aprenden cuando están en el hogar, en la familia. Tengo dos hijos: Leslíe y Hugo.
Leslíe me ha enseñado muchas cosas positivas, como el budismo, cómo manejarme con otras personas, a ser una mejor activista, a tratar de no preocuparme por algunas cosas que no dependen de mí o a tratar de tener amigas. Ella siempre está pensando en hacer cosas constructivas. Ha escrito sobre el Movimiento Popular, sobre Los Sismos de 1985 y libros para la Secundaria sobre ética y formación social. Ella tiene un Doctorado en Educación. Algunas cosas he aprendido, pero creo que mi capacidad no llega para tanto.
Hugo, me ha enseñado a ser persistente. Pensaba que yo lo era, pero él lo es demasiado. Ha escrito varios libros y acude a muchos lugares para sus presentaciones. Admiro y deseo que siga siendo persistente y no pierda la fe. Él es Antropólogo Social. Ahora, en la cuarentena, terminó de escribir un libro con once cuentos, que le editará Fausto Arrellín.
Mi esposo murió hace muchos años y sin querer hacerlo me enseñó a vivir feliz sin él.