Recuerdo algo que se me quedó muy gravado, vivía en Jojutla, Estado de Morelos (tierra Zapatista) eran las posadas a una calle de mi domicilio y afuera de una casa estaban quebrando una piñata. No recuerdo el motivo por el que pasé por ahí, pero me dijeron que le pegara y me taparon los ojos, lo hice y se rompió. El problema fue que me pidieron llevar una piñata para romperla otro día. No podía decirles en mi casa qué hacía ahí, varios días no pasé por esa calle; nunca supe si fue broma eso de reponerla.
También en esas fechas, mis sobrinos –hijos de una media hermana– que más o menos tenían similares edades con nosotros, iban a visitar a su papá y aprovechaban para ir a vernos y la pasábamos bien. Ellos vivían en la Ciudad de México. Cuando nos cambiamos a Cuernavaca, varios sobrinos, también hijos de primas que vivían en México, nos visitaban. Nos gustaba mucho ir a nadar. Había dos balnearios; “Las Gardenias”, ubicado en la calle de Morelos y el otro –no recuerdo el nombre– era también hotel y restaurante, a este fuimos muchas veces, ya de grandes, con amigos e hijos. Estaba cerca de la Catedral y de un parque llamado Revolución, que contaba también con alberca, pero este era gratis.
Morelos cuenta con muchos balnearios como: Palo Bolero, Tehuixtla, Tequesquitengo, la Cantora, Agua Hedionda o las Estacas, lugares que conocí y visité en vacaciones. Además en dos ocasiones fuimos a Acapulco, Estado de Guerrero.
Cuando venía a la Ciudad De México íbamos al cine, a los museos y a las radiodifusoras; conocí a varios artistas y locutores porque visitamos la XEW. Ya de adolescente seguimos saliendo, pero esto es otra historia.