Cuando hice un comentario de cómo celebran el “Día de Muertos “ aquí en San Andrés Totoltepec, en el único Panteón, que se encuentra en la parte alta del km.  23 del lado derecho, recordé esto:

En Jojutla, Estado de Morelos, donde viví parte de mi infancia allá por los cuarenta y tantos                   cuarenta y tantos, recuerdo que mi abuela materna asistía al panteón a visitar a una hija llamada Margarita, que se encontraba enterrada ahí.

Posiblemente yo tenía 7 u 8  años y junto con un hermano dos años mayor,  y un primo hermano, acompañábamos a mi abuela al panteón. Cargando cubeta y flores para dejarlas sobre la tumba.

Pero  en “Día de  muertos”, la abuela ponía una bonita ofrenda, con muchas flores amarillas y moradas y la comida que más les había gustado en vida a los recordados ese día. A todos ya nos andaba porque la quitaran para comernos  la ofrenda.  Por cierto recuerdo que cuando murió mi abuela, y la estábamos velando en su casa en Jojutla, solo quedaba la familia cuando una mariposa salió de entre las flores y nos rodeó, quedamos muy impresionados.

El día 2 de noviembre era el señalado para ir al panteón.  Nos  gustaba ir con ella, porque mientras ponían las flores y limpiaban, nosotros íbamos a  recorrer el panteón todo iluminado con velas y lleno de flores. Siempre había mucha gente, algunos comiendo  ahí mismo, era todo un espectáculo.

Ahora para conservar la tradición, ya que mi madre murió hace como  tres años, pongo la ofrenda para recordar a muchos de mi familia que ya se han ido.

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