Mis abuelos paternos se llamaban Victoriano Hernández y Sixta Torres, los maternos Gabino Delgado y Margarita Vidaurri, pero sólo conocí a ésta última, quien nació el 22 de marzo de 1889.
Ella se casó con alguien de apellido Astudillo y tuvo un hijo llamado Moisés Astudillo Vidaurri, quien se unió al grupo guerrillero de Rubén Jaramillo. Volvió a casarse con Gabino Delgado y tuvieron 3 hijas: Margarita, Ma. De Jesús y Genara Isabel (mi madre)
Mi abuela vivió en tiempos de Don Porfirio Díaz y nos contaba que la Ley era muy dura, decía que a los ladrones les cortaban las manos, y algo que todavía se me enchina el cuerpo, que a las mujeres adúlteras, las ataban a una estaca, algo muy cruel.
Contaba que en 1910, cuando estalló la Revolución Mexicana, y Madero, junto con los revolucionarios de esa época, quitaron a Porfirio Díaz, se vivió un clima de miedo, la gente enterraba su dinero, sus monedas de oro en ollas.
Emiliano Zapata luchó porque se les devolviera su tierra a los campesinos, que los hacendados porfiristas les había quitado, pero decía mi abuelita que era un ir y venir de los revolucionarios, que se asentaban en algún lugar y había que darles de comer y cuando se iban se llevaban el maíz que guardaban en las trojes. La Revolución no fue algo romántico.
También hubo una época, creo que en la que ese pueblo llamado Jojutla, Estado de Morelos, las autoridades obligaban a los hombres, no importaba su edad, al servicio militar llamado “leva”.
Mi abuela vivió con nosotros muchos años, nos cuidaba y quería. Era una mujer fuerte y autosuficiente. Murió en 1954.