Teniendo 16 años, José Servando Teresa de Mier ingresó a la Orden de predicadores Dominicanos y se ordenó a los 27 como Fray Servando Teresa de Mier. Su famoso sermón, sobre la Virgen de Guadalupe, ha quedado marcado en la historia de México, aquí pongo un fragmento: “Yo haré ver que la historia de Guadalupe incluye y contiene la historia de la antigua Tonantzin, con su pelo y su lana, lo que no se ha advertido por estar su historia dispersa en los escritores de las antigüedades mexicanas”.
Tengo a la mano una escritura de junio de 1929 del propietario de un terreno de 1000 metros ubicado en la calle Cuauhtemotzín, ahora Fray Servando Teresa de Mier. Se compró para 37 familias y cuatro accesorias, a través de una Asociación en los tiempos de los Sismos de 1985, en la que mi hija y yo participamos activamente. Éste y otros proyectos fueron financiados con dinero que me hija consiguió de la iglesia protestante de Suiza en un viaje al extranjero. En ese entonces fue entregado a las organizaciones, en virtud de la desconfianza hacia el Gobierno.
Recuerdo que los inquilinos tuvieron que acabar de derrumbar con picos parte de las ruinas con ayuda de varias personas, entre ellos René Bejarano (quién después, por instrucciones de AMLO, recibió dinero para la campaña electoral del ahora pesidente –aunque nunca lo reconoció públicamente– razón por la cual René fue a la cárcel).
A dos calles a la redonda se encontraban tres cines. El “Colonial”, que fue teatro anteriormente, era muy bonito; la pantalla en medio y tres pisos de asientos alrededor. A una cuadra el “Atlas”, casi esquina con la calle Jesús María, y en la esquina donde termina Anillo de Circunvalación y empieza la Calzada de la Viga, el “Sonora”, ahora me parece que es un centro comercial.
También recuerdo que Mario, un miembro de la mesa Directiva de nuestra organización, se cayó del techo que estaban tirando, por lo que lo acompañé a una clínica “La Prensa”, que está casi enfrente de la Escuela Preparatoria #7.